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El poder de -ruina-

Noticias en Cordópolis

Efectivamente el caso que se trata en la Audiencia Provincial de Córdoba es un caso de los problemas del llamado poder de “ruina”.

Los casos de  poderes de dichas características que termina en un pleito son cada vez más frecuentes y en ocasiones se encuentran en el orden penal.

Todavía extraña a algunos Abogados porqué los notarios se prestan a que se formalicen dichos tipos de poder.

Y es que resulta más beneficioso para los mismos que los poderes sean para actos o negocios concretos.

También existen los poderes para actos de administración ordinaria de los bienes.

Por el contrario nos encontramos con poderes generales que pretenden subsistir incluso después de la incapacidad manifiesta o incluso declarada la tutela judicial.

Como vemos pueden terminar en la vía penal, por lo que la “ruina” se extiende como el aceite también para quién lo utiliza y no te libras ni siquiera por ser Abogado, porque otros habrá que defiendan a la victima.

En consecuencia es mejor un poder concreto para el acto que se necesite, antes que un poder general o de "ruina".

 

Los comportamientos inmorales,  ilícitos y algunas veces delictivos son en ocasiones originados por dichos poderes.

Por otra parte, encontramos las enfermedades mentales, como son los psicopatía o la esquizofrenia, complicadas de apreciar por una persona normal y que dan lugar a actuaciones ilícitas o delictivas. 

Por tanto, ¿que posibilidades tiene un notario de distinguir dichas enfermedades de una persona que pide la firma de dichos poderes a su favor?.

La respuesta por lo que en la práctica nos encontramos es que desgraciadamente  tienen muy complicado que puedan detectar dichas enfermedades. Obviamente  si la detectan no van a permitir que se formalicen.

En consecuencia, encontramos poderes a favor de verdaderos psicópatas que obviamente van a utilizar en contra de sus poderdantes, familiares o terceras personas, originando una conflictividad judicial que desde mi punto de vista cada vez es más importante.

Finalmente en este tipo de poderes que se suelen dar en entornos familiares, acaban con todas las relaciones familiares existentes, extendiendo el odio entre unos y otros, porque dan a luz a  comportamientos abusivos y codiciosos.

Parece mejor el nombramiento de un tutor judicial cuando se  vea que  está perdiendo sus facultades físicas o mentales.

A pesar de que  los nombramientos de tutor son juicios verbales, suelen ser complicados y se deberían limitar al informe Médico Forense y reconocimiento judicial, así como juzgados especializados en mayores e incapacitados.

Por último, no estamos de acuerdo con que nombrar tutor a la institución publica de tutela sea subsidiaria. 

Y es que resulta más conveniente para evitar conflictividad familiar -lógicamente también judicial-  lo contrario.

Es decir que sólo se nombre tutor a un familiar si se comprueba que es una persona idónea para dicho cargo, por lo que el aspirante a tutor,  incluso debería pasar por reconocimiento  judicial e informe del Médico Forense.

En definitiva estos problemas van a ser  frecuentes en una sociedad  que tiende a tener una población de mayores e incapacitados de mayor proporción.

Igualmente extraña que no existan juzgados  especializados de mayores e incapacitados, como  ya existen  los de menores , porque obviamente no es admisible sustituir la tutela judicial por unos poderes notariales. 

 

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